“¿Ayudar a personas con enfermedades raras o gastar dinero en chuches?”. Aunque puedan parecer opuestas, ambas posibilidades son totalmente válidas, y son fruto de la imaginación de un niño o una niña que ha decidido darle al dinero un sentido transformador desde la solidaridad y la empatía. Porque los libros infantiles son una herramienta poderosa de educación en valores, pero cuando vamos un paso más allá y les damos a los niños y niñas un papel activo en la historia, los resultados son extraordinarios. “Kai y el secreto del dinero”, un cuento sin final creado por Fundación Triodos y la ONG Coloria, propone exactamente eso. Invita a detenerse, escuchar y hacerse preguntas. Pero también a expandir el poder creador para que sean los propios niños y niñas quienes decidan qué impacto puede tener el dinero. Así, educar en valores deja de ser unidireccional y se convierte en un proceso de empoderamiento.
Un evento, una pregunta y muchos finales posibles
El moderno auditorio del Campus Arrupe de la Universidad Pontificia de Comillas fue el escenario elegido por Triodos Bank para presentar este proyecto en sociedad. Bajo el título “Educación financiera para construir la economía del mañana”, el evento reunió a expertos en educación, impacto social y finanzas éticas con los verdaderos protagonistas: los niños y niñas que en un taller paralelo de creatividad, a cargo de Coloria, escribieron y dibujaron sus propios finales del cuento mientras los adultos debatían en una mesa redonda.
“El dinero tiene un valor transformador inigualable. Lo importante es la conciencia que podamos poner en su uso, la intención en las decisiones que tomamos”, afirmó Susana Cabada, directora de Retail Banking de Triodos Bank, en la apertura del encuentro, animado por la Joven Orquesta Sinfónica Juan Pablo II. Para Cabada, traducir estas ideas a un lenguaje que llegue a la infancia no es un ejercicio de simplificación sino una necesidad urgente: “Ir educando desde pequeñitos en que somos los responsables de las decisiones que tomamos y que nuestras decisiones tienen consecuencias, -y que esas consecuencias se pueden ver, tocar- , es una maravilla”. La libertad de poder decidir, es fundamental, es parte de los cimientos que debemos poner desde la infancia, explicó.
Una relación que empieza con los hábitos y actitudes desde pequeños
La Fundación Triodos lleva años trabajando en torno a la educación financiera con adultos y colectivos vulnerables. “Teníamos pendiente trabajar desde edades más tempranas”, sostuvo Elena Hernando, responsable de proyectos de la fundación. “No buscábamos algo muy técnico —hablar del tipo de interés o la cuenta bancaria—, sino centrarnos en que los peques entendiesen el valor que tienen sus decisiones económicas”, añadió.

La iniciativa parte de la convicción de que nuestra relación con el dinero comienza desde antes de la edad adulta y nos va a acompañar durante toda la vida, igual que muchos otros hábitos, actitudes y valores que son formativos. El objetivo, sin embargo, no es aleccionar. “Lo que queremos es ayudar a que los peques se hagan las preguntas adecuadas”, dijo Hernando. “Creemos que en este periodo de la infancia lo único que tenemos que hacer es invitar a los niños y a las niñas a pensar, a que tengan una relación con el dinero más sana y que sepan hablar de ellos con la familia y con las personas adultas”, remarcó.
El cuento como herramienta: Kai y su viaje en tren
Kai es una niña que viaja en tren y que a lo largo de su aventura va encontrando personajes que representan las tres miradas del dinero que promueve Triodos: ahorrar, gastar e invertir con una mirada ética, consciente y responsable con la sociedad y el planeta. En definitiva, explorar qué es el dinero y cómo impactan nuestras decisiones. Pero el cuento no termina hasta que el lector decide darle un final.

David Moreno, presentador de TV y colaborador de Coloria, lo explica con la misma energía con la que se dirige a la audiencia infantil: “El título atrapa: ¿Cuál es el secreto del dinero? Porque yo quiero tener ese secreto”, dice con una enorme sonrisa. “Me parece muy importante poder hablar a los peques claramente de lo que es el dinero. Y que no se trata solo de gastar, ahorrar e invertir, ¿no?. Se trata de futuro”, afirma.
Para Moreno, la clave está en la forma de hablar con los más pequeños: “Hablamos de igual a igual, generamos conversación y sobre todo escuchamos, porque los niños y las niñas tienen mucho que decir”.
El poder pedagógico del final abierto para fomentar el pensamiento crítico
La decisión de crear un cuento con final abierto no es casual, es una declaración de principios sobre cómo debe funcionar la educación. “Los cuentos sin final abren temáticas que ponen a los menores de protagonistas de su propia historia y les permiten elegir el camino a seguir. También representan un mensaje muy importante a nivel meta-comunicación, que es que existen muchos finales posibles”, explicó Marina Gilabert, directora pedagógica de Coloria.
Pero, además, se está enviando un profundo mensaje de libertad. “Le estamos diciendo a cada niño, a cada niña, que si ellos no escriben ese final, nadie más lo puede escribir por ellos. Y por último, el gran mensaje es que todo lo que tenemos para decir importa: aquello que sentimos, que pensamos, que pasa por nuestro cuerpo, puede ser compartido y es necesario que lo compartamos con los demás para ir aportando en esta diversidad del mundo”, remarcó Gilabert.
Según reconoció la pedagoga, trabajar la educación financiera representa un desafío de base, ya que se trata de un tema que muchas veces para los propios adultos resulta lleno de matices y un poco complejo de abordar. Incluso puede ser un tabú. No obstante, “el mayor descubrimiento que tuvimos es que contamos con recursos para decirle a la infancia que sí se puede hablar de dinero. Nos dimos cuenta que ofreciendo diferentes miradas, diferentes perspectivas y simplemente dejando espacio a la reflexión, sin aleccionar, sin bajar un mensaje, podíamos lograr este objetivo”, explicó.
Dinero, valores y transformación: una mirada desde el impacto
Durante la mesa redonda, el director de la Cátedra de Impacto Social de la Universidad Pontificia de Comillas, Carlos Ballesteros, aportó una perspectiva más amplia que ayuda a comprender el valor de la educación financiera infantil y su relación con nuestra capacidad para transformar el mundo.

“Cuanto más educado, más formado, más entrenado, más conozcas, más puedes estar abierto al conocimiento, mejor las decisiones tomarás”, sostuvo. “Si yo estoy educado en un uso responsable del dinero, podré tomar unas decisiones acerca del dinero, que mejoren el mundo, que transformen el mundo y que avancen en el impacto social”, añadió. Ballesteros recordó que el dinero es como una semilla: “Cuando tú la plantas, luego puede crecer un árbol y pueden crecer muchas plantas y puede florecer. Entonces, el dinero es una palanca de cambio y de transformación”.
El experto invitó a la audiencia a reflexionar y mirarse al espejo: “Donde estoy poniendo mi dinero al final es una buena declaración de mis valores”.
Un proyecto abierto, solidario y con vocación de escalar
“Kai y el secreto del dinero” tiene la vocación de llegar a la mayor cantidad de personas posibles. “Es un proyecto abierto y accesible”, subrayó Elena Hernando. El libro está disponible en la página web de Coloria. Por cada libro comprado, un niño o niña en riesgo de exclusión recibirá su propio ejemplar.
“El aprendizaje que nos llevamos es que está todo por hacer. Queremos darle continuidad en los centros educativos para que desde la primaria empiecen a hablar de economía en las clases”, añadió. A través de su programa de voluntariado corporativo, Triodos invita a sus empleados y empleadas a que “hagan el proyecto más grande”.
Con talleres en centros educativos, bibliotecas, ONG que trabajan con la infancia, o en la propia familia, el objetivo es abrir conversaciones sobre el uso consciente del dinero y acompañar a niños y niñas en el desarrollo de su pensamiento crítico y creatividad para imaginar nuevas formas de cuidar, compartir y contribuir al mundo. Porque educar a la infancia sobre el valor del dinero es una tarea pedagógica de todos y, sobre todo, es un acto de confianza con las nuevas generaciones que van a construir el futuro. Y al igual que el cuento de Kai, el final lo tendrán que escribir ellos mismos.
